Las espinas de la flor
El frió viento soplaba hacia el norte, azotando la arena contra el rostro y dejando a su paso el rociado olor a mar. La obscuridad se dispersaba con el brillar de la luna plateada que se posa completa frente a nosotros.
Abrazados bajo la luna los dos mirándonos con las tentadoras garras del éxtasis queriendo ser expulsado hacia afuera y abrazarnos como si no hubiera un mañana.
El acariciando mi cabello se acomodaba en la arena, que se undia entre nosotros, colocando mi cara en su pecho y sin jamás soltarlo. Tome su mano, entrelace mis dedos y un fría aire rodeo nuestro espacio.
Un suspiro escapo de mi, el aura romántica rodeaba todo, nosotros y nuestro amor secreto. Nuestro dulce y secreto amor, nadie sabia de nosotros, solo nosotros dos.
Lo mire confusa, nunca habíamos estado de esta manera. Sentía que era extraño, extendí mis brazos abiertos hacia la luna, separándome de el y girándome a un costado. Sentí la cercanía de la arena mezclándose con mis dedos. Me levante y comencé a caminar en círculos, sentí que desde atrás presionaban mi espalda. Mirando de reojo sentí un calor insoportable que me estremeció completamente hasta lograr que cayera de rodillas.
Mire a Edil, que con sus dientes clavados en mi espalda succionaba la sangre de mi cuerpo. Sintiendo mis latidos aturdirme cada vez con mas fuerza, me gire tirando de mi, y desgarrando casi completamente los músculos de la espalda.
Estábamos frente a frente. El estaba completamente bañado en sangre, con las pupilas dilatadas y las rodillas apoyadas en suelo. Brazos al frente los dos en la misma posición, tome su cara, y con una gran descarga de adrenalina en mi mente lo acerque lentamente a mi cuello, senté cabeza. Me aferre a su ancha espalda rasguñando su chaqueta de cuero, esperando el final y sentir hundir sus dientes en mi cuello.
Pasaron los segundos, minutos, y nada. Mirando por el rabillo del ojo, notando en la comisura de sus labios una leve sonrisa.
Desganada y confundida le pregunte.
-¿que esperas?
Con una expresión que no logre descifrar en su rostro. El tomo mi brazo derecho y lo tiro hacia atrás dejándome bajo de el, y siendo custodiada por sus obscuros ojos.
-¿que esperabas que hiciera?
Los dos en un estado de shock nos miramos por unos segundos acercando mi rostro hacia el suyo y levantándome. Impulsada por mis brazos. Comenzé a acercarme lentamente, dudando.
Llegando a estar separados solo por un angosto pasillo de aire, cerrando distancias coloque mis labios sobre los suyos.
Pero cuando cerré los ojos, desapareció.
Sola, en medio de la costa, la arena azotando contra mi cuerpo, y desangrándome en medio de la tempestad. Sufriendo el crudo dolor, sintiendo derramarse cada gota, la quemazón insoportable fluyendo en mi garganta. Como si estuvieran clavando un cuchillo en mi espalda, sentí puntadas, golpes, y la transparencia dolorosa del asunto se presento ante mis ojos.
Un chico vestido de negro, con una larga capa de color gris que recubría sus hombros y terminaba un poco después de sus pies. El se me acerco, solo pude notar unos resplandecientes ojos color carmesí, que resaltaban en la obscuridad. Tomando mi mano, y dejando un beso en ella, el se acomodo sobre su rodilla, y levantando mi cabeza, solo dedico unas palabras
-mm.. estas intercambiando sangre, ¿estoy en lo cierto? – Yo lo mire, con un suspiro, y tragando aire para poder hablar.
-no te entiendo- Comprendiendo la situación, solo podía reconocer dos cosas, el me había transformado, y me había dejado, pero no entendía el hecho de esta aparición, ¿acaso lo iso apropósito? Dejarme indefensa ante este monstruo, incondicionalmente, indefensa.
-lucha cuanto quieras para defenderte, pero mientras estés convirtiéndote, déjame todo el labor a mi, yo soy Zeht, Zeht Butterfly. El se me presento.
Sostuvo mi cara y me levanto. En un segundo los dos quedamos a la misma altura, cortando mi cuello con las uñas de sus manos, comenzó a lamer los restos humanos que en los fluidos de mi cuerpo quedaban.
¿Por qué? ¿Por qué el hacia esto?, sin poder moverme, y solo observando como se desintegraba mi cuerpo, poco a poco, dejando un vacio, que solo yo podía distinguir.
Vivía en un mundo de vampiros, indiferente de humanos hipócritas, pero en ese instante yo dejaría de ser normal, me convertiría en una de esos consumidores de sangre, que vagan por el mundo en busca de saciar su sed.
Escuche un golpe sordo, que había sido producto de mi caída, con la desaparición de Zeht, y distinguiendo al lejos unos luminosos rayos de luz, que dispersaban en el crepúsculo.
Cientos de sombras desapareciendo a raíz de ellas, el sol lentamente asomando desde el horizonte, mire por el rabillo del ojo, una sombra que se dispersaba en las orillas del mar.
La silueta de Edil caminando hacia mi, no podía levantarme y recostada sobre mi brazo espera su socorro, sin piedad, sin ningún movimiento, sentí que me abandonaba, tal vez había sido un espejismo, traición en mi mente que daba falsas ilusiones a mi corazón.
Levante el brazo a el, señalándolo, como si le pidiera ayuda. Inmersa completamente dentro de una tristeza, producto de algo indescriptible en mi alma, una lagrima se derramo a mi costado, rociando mis brazos.
-Edil..
*o* ESTA MUII LINDOO! TIENE CONTI..?
ResponderEliminarEstremecedor relato que consigue la difícil tarea de integrar la pasión en el terror...
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