Las espinas de la flor


   10 de Enero de 1990 
+7 años después de la separación + 
                  
           Estaba sentada en el primer asiento del autobús, esperando el encuentro con mi mejor amigo, Zeht. 
 Inundado en algún lugar de mi mente, el y su aparición se me presentan, no tengo recuerdos. Solo hay vació, no entiendo esta vida, mi fiel amigo alguna vez me dijo cuando me undi en  lo profundo -"jamas calmaras tu ced de preguntas".
  Aun esas palabras corroen mis pensamientos, a tal punto que nose como continuar esta eterna vida, que alguna vez conseguí . Insaciable y desentendida, completa mente incompleta.
  Mire a mi alrededor para descubrir que el, ya había llegado, estaba allí, a mi lado . Esperando respuesta a una pregunta que solo mi subconsciente había captado, me mordí el labio. En una especie de molestia, levante la mirada, y me saque los anteojos para obserbarlo mejor.
 -tus ojos aun son azules-Le dije sorprendida. Eso solo significaba que había estado saciando su hambre, con ese liquido obscuro de gusto agrio para los humanos, pero algo dulzón para nosotros.
-sangre- Le dije revoloteando los ojos y marcando una sonrisa en mi rostro
   El se sentó, cubriéndose debajo de su sobretodo negro y hundiéndose hasta el fondo de su asiento. Tomando sus gafas y serrando las manijas juntas, las guardo dentro de su bolsillo posterior. Impulso su mano peinándose el cabello hacia atrás. Me dedico una mirada.
- Tu.. exactamente, ¿hace cuanto estas en ayuno? tus ojos no se ven del todo bien.-me dijo preocupado-. 
  Sin responder a su pregunta, de mi cartera, entre los cosméticos saque un espejo para observarlos. En las pupilas debajo de mis pestañas, unos arañados carmesí se mezclaban junto al grisáceo tono de mi ojo. 
  Eso solo me demostraba la forma en que mi cuerpo se demacraba, dentro de mi sabia que las consecuencias y el dolor fluirían en mi cuando se haya completado mi claudicacíon. Con gritos agonizantes y sollozos ahogados, todos mezclados en un sin fin de exclamaciones y peticiones de ayuda. 
  Un suspiro escapo de mi, Zeht me miro de reojo. Con la mirada de fastidio que llevaba habitual mente, me dedico unas dudosas, pero rigurosas palabras.
- Te necesito, no me abandones, esta noche encontremos en Balle Ster-
   Asentí con la cabeza. Mirando por la ventana, distinguí a lo lejos el disfrutar de los humanos, algunos con sus parejas, otros con sus hijos, objetivos que yo nunca podría obtener, causa de mi transformación vampirica.
-Zeht..
 Deje las siguientes palabras en suspenso, sabia que lo que yo diría iba a fulminarlo con solo salir de mis labios.
- Dani.. ¿que sucede? -me dijo emprendiendo la situación.
  Tome sus manos y las refugie debajo de las mías, con los ojos empañados por la frase que estaba por escapar de mi, dejando fluir el aliento y soltando por fin lo que quería mencionar.
- ¿hay alguna manera?...- Tome una bocanada de aire.-¿de volver al pasado?
   El tiempo pareció detenerce, y recordé, el contacto con sus manos solo significaba poder hecharle un vistaso al futuro.
 Instantáneamente, parecí ser transportada a otro sitio,la neblina espesa se apoderaba del lugar, una voz tenue pero grave me llamaba desde lejos.
-Dani... - Me decía la voz, era espeluznante, esa voz que tanto me atraía,que en si misma podía probocar una especie de engaño que me llevaba a perseguirle.
  Esparcí la neblina con el aliento, podía tomar cualquier forma si era para defender mi propia vida. Mire al rededor, usmeando en las lejanías, con la mirada fija, sin notar algo que resaltaré en lo lejos, ni tampoco pistas que me dijeran por que me encontraba allí.
-Daniela...- Volví a escuchar, esta vez, la voz provenía de algún lugar mas sercano que al del principio.
  Mire sobre el hombro, encontré mis ojos conectados a los de otro personaje, uno sombrío que se proyectaba desde la obscuridad. La neblina comenzo a disolverse, entre los respiros ahogados y el agotamiento repentino de mi cuerpo, me vi forzada a caer sobre mis rodillas para contemplar los misteriosos ojos azules de aquel.
   Me sentí manipulada por un instante, unas raíces de punteadas espinas fluyeron desde abajo de la tierra, enredándose con mi cuerpo y fijandome, el momento de mi muerte comenzaba a avecinarse  a mi.
-Recuerdame... -dijo la voz misteriosa.
  Nose por que, justo en ese momento mis pensamientos se desbanecieron. 
   Con la mente en blanco y mirando hacia arriba. Sentí penetrarme un dolor apuñalador en mi espalda, un quejido salio disparado de mi garganta. Una mordedura se menciono en mi espalda. la sangre comenzo a fluir, sin mas recistencia me deje llevar por esa voz tan espeluznante que pedía a gritos recuerde a quien pertenecía.
-¡Jamas lo are! -le dije, mi rendición se mostró en la mirada.
  Una silueta. La de un joven, se aparecía frente a mis ojos, completa mente, con una chaqueta de cuero animal, descalzo y con jeans rebeldes. Tomo mi rostro y me susurro al oido.
-solo... recuerdame.
  Cerre los ojos, y con la vista borrosa me descubri nuebamente en el colectivo.
- ¿que viste? Me dijo respirando nuevamente y con sorpresa ahogada en su mirada.
- El.. -No pude terminar de contestar
    No... No era el ... ¿Era quien yo creía?... No.. el murió.. estoy segura...
  Me levante del asiento, la próxima parada seria la de destino, tranquilizando mi rostro le salude a Zeht con un gesto de ejercito , y me desbaneci en la puerta de salida. 
  Parada frente al colectivo, vi como desaparecía a lo lejos, dejándome atrás. El día estaba horrible, las nubes se formaban sobre mi para dejar escapar las gotas de lluvia. La humedad sentaba presente en el ambiente. 
  Un escalofrió se insinuó en mi espalda hasta llegar a mi nuca. Temblé. Mire sobre mi hombro, para notar si algún auto se encontraba o no en la calle.
  Una vez que pude notar la nada, desprendí mi campera, colocando los brazos debajo de mi chaqueta e impulsándola hacia delante de mi, con la espalda al desnudo deje mostrar mi cuerpo.
  Una puntada me señalo la salida de esas agonizantes alas, la negrura rodeo mi cuerpo y arroje la campera hacia un costado, note que en una de ellas se  marcaban los rasguños, el no consumir sangre, había provocado grandes consecuencias en  mi.
-No lo agas 
-vuelve 
-Te amo 
-Daniela... 
-Daniela...
    Abrí los ojos, en blanco, con la mirada hacia la nada, me sentí arrastrada por la obligada gravedad que me sentaba de espaldas al frió suelo que me llenaba de vigor y tiritantes suspiros. 
-Sal de mi mente- Le dije a esa voz que me volvía loca, preocupada, sin saber porque se presentaba en el único lugar que no podía rechazarla.
-Daniela...
  La voz siguió contestando, ignorándola me influí a continuar, dando un salto sobre el asfalto, me impulse y agite las alas. 
   Temblando a causa del frió y de la locura mezclada que me impulsaba esa voz.
 Continué aleteando hasta llegar a lo mas alto de una mancion, donde pude descansar mi agitado cuerpo. Trague saliba. 
  Colocando mis manos entre las rodillas y encorbandome, aceche a la espera de algunas presa que podría encontrarse conmigo y tener esa mala suerte de sentir mis colmillos unirse con su piel. Sintiendo su sangre volverse una con mi cuerpo. Desaciendome de toda su vida en solo segundos. Solo para satisfacer una ced.. una que nunca acabaria... una que me obligaba a seguir asecinando.
   Note a lo lejos una sombra que se mezclaba en la obscuridad, era una mujer, una persona que si duda no servía en nada para la sociedad.
  Preparando mis movimientos próximo en mi mente, me arroje a ella ,caí en pie. Mirando el asombrado rostro de esa mujer, que dejaba caer su cartera y soltando un grito de piedad. La rodee con mis brazos y desarrolle un movimiento bruto con su cabeza, solo pude escuchar un sonido, un "crack", que demostraba su  muerte. EL llanto y los gritos cesaron en mis faces.
   Tome por el pelo a la mujer, llevándola hasta el techo de la casona y colocándome al lado de la chimenea, recibí el humo, que ahogaba mi respiracion pero daba temperatura a mi cuerpo, en un movimiento arrebatado senté a la mujer de espaldas a mi.
   Undi mis colmillos en ella, soltando un suspiro de placer comenzo a succionar toda la sangre, el liquido viscoso fluía entre mis dientes llegando a desvanecer la sensacion de necesidad en mi garganta. Suspire una y otra vez. Terminando hasta la ultima gota que podía recibir de su cuerpo.
   Levante a la mujer, en un impulso la doble hacia atrás, antes colocando el pie en su columna para que el corte se produjera sin ningun  desperfecto. EL sonido de la  separación de sus huesos y entrañas se escucho hasta torturar mi mente. Esta mente que quería mas... mas sangre. 
   Eche el cuerpo por el tejado. Que rodó por dos lugares separados. Sus piernas giraron hasta caer en el jardín, hundiéndose entre la maleza y parte de sus órganos enganchándose en las enredaderas que se postraban en la fachada de la estancia.
   Por otra parte su cintura hasta su cabeza, rodaron hacia mi derecha callendo en la piscina y manchando el agua de color marrón, un color obscuro si quiera podría decir si el color se podía definir como bordo.  
  Mire como caían y escuche los murmullos de desaparición  provenientes de adentro de la morada. Relamiendo mis labios me deja caer hacia atrás. Eleve mi vuelo hacia el bosque y me encamine hacia el Balle Ster.

Comentarios

  1. Angustioso relato que describe la resolución terrorifica del conflicto existencial de la protagonista.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares